Vanessa Amaya, la vocación no tiene género

 Vanessa Amaya

Ingeniera en Sistemas egresada de la Universidad Autónoma de Guadalajara. Agile Delivery Manager en @Wave_Community, Instructora en @AgileAcademyMX & @banana_mexico, Co-fundadora de @AGILEnights, Miembro de Comité Académico del TSU en Software en @IBERO_mx, Representante del Nodo México-CDMX de la Comunidad Internacional @AgileWomen  

Vanessa tiene más de 15 años de experiencia en la industria del desarrollo de software y nos contó como se enfrentó a los retos que se le presentaron al iniciar una carrera en TI
¡Te compartimos sus anécdotas y consejos en la siguiente entrevista!

De la Escuela de Monjas a Ingeniería en Sistemas

TemachTIani: Cuéntanos como fue tu inicio en tecnología Vane.
Vanessa:
Estudié en una escuela de monjas en la que el nivel no era bueno y las materias eran muy básicas.El primer acercamiento que tuve con la tecnología fue hasta tercero de prepa, y en ese momento no sabía que estudiar, tenía ideas muy vagas, quería ser contadora, bombera, detective ja ja, solo sabía que quería estudiar algo pero aún no había decidido que. Cuando en tercer año de prepa nos llevaron computadoras y empecé a moverles y a ver de que se trataba todo, ¡Me encantó! La clase de computación era la única que llamaba mi atención.

El único problema (para el profe claro) fue que las computadoras tenían un videojuego instalado, “El príncipe de Persia”, y nos pasábamos la clase entera jugando en lugar de ponerle atención. Un día ocultó el videojuego y nos dijo que si lo encontrábamos podíamos seguir jugando, nadie se preocupó por buscarlo…más que yo. Era una cosa muy básica, el profe le había cambiado el nombre y la extensión, pero estar buscando entre los archivos, regresar la extensión a la original y ejecutarlo fue mi primer reto de informática, y por cierto, si pudimos jugar el resto de la clase ja ja. Luego nos enseñó programación, cosas básicas pero que me gustaban mucho y que me hicieron pensar por primera vez que quería estudiar Informática, todavía no estaba segura, pero la onda de tecnología ya me llamaba la atención.

Por otro lado, siempre he sido muy ñoña y yo creo que por eso más tarde ese mismo maestro me sugirió que estudiara Ingeniería en Sistemas y yo le dije que no, le comenté que consideraba Informática, pero que una Ingeniería implicaba muchas matemáticas y que el nivel que tenía en ese momento no era bueno, además ya se tenía el tabú de que las Ingenierías no eran cosa de mujeres así que cuando me preguntó porque no podía le dije: “Siento que no estoy preparada, mi nivel de matemáticas no es bueno y por ende no voy a poder”, y el profe me contestó: “No dejes que causas externas tomen la decisión por ti, porque es una decisión muy importante.” Y la verdad es que estoy totalmente de acuerdo con eso, todos los días tomamos decisiones pero hay 2 que me parecen extremadamente vitales: la elección de pareja y la elección de carrera, claro que siempre puedes cambiar de carrera y divorciarte ja ja pero sería preferible que no tuvieras que hacerlo, porque son de las decisiones que más te pueden hacer feliz o más te pueden hundir. Entonces cuando el profe me dijo  “no dejes que causas externas tomen la decisión”, y algo que nunca me ha gustado es ser víctima de las circunstancias, me decidí por la Ingeniería.  

Una vez que tomé la decisión él me ayudó, me dejaba trabajos de investigación, actividades extracurriculares y mis exámenes eran diferentes para prepararme. Estaba un 80% segura en ese momento y ya había decidido estudiar en la Universidad Autónoma de Guadalajara, así que fui a visitarla porque tenían un programa que se llamaba “Un día como universitario” en el que te dejaban estar en las instalaciones, ver como eran las clases, etc.

En ese programa conocí a una de las profesoras que daba Informática en la Universidad, ella me llevó a recorrer el edificio y me preguntó cómo estaba mi nivel de matemáticas, le dije la verdad, que estaba mal pero que yo estaba dispuesta a echarle todas las ganas del mundo y ella me dijo: “casi todos los que llegan como tú terminan en Informática, yo te recomiendo que no te vayas por la Ingeniería”. La verdad es que yo no hubiera tenido problema con estudiar Informática, con estar cerca de algo relacionado con tecnología era feliz, pero creo que nadie tiene derecho a decirte que no puedes hacer algo, y esa respuesta fue el 20%  que me faltaba para la decisión. Fue un: ¡Cómo que no!  Ahí empezó todo.

La importancia de un mentor

TemachTIani: ¿En el mundo de la tecnología que papel juegan los mentores (como tu profesor)?
Vanessa:  
Es algo vital, pero no solo en tecnología sino en la vida en general. Cuando eres pequeño la parte de mentoría la cubren los maestros, los padres, o incluso tus amigos, pero cuando llegas a la universidad y peor aún, cuando sales, olvidas la importancia que tiene un maestroY no me refiero sólo a maestros de los que enseñan una materia, si no a personas de las que puedas aprender constantemente porque la educación no acaba nunca; la universidad es sólo una parte del aprendizaje pero todo sigue, y más en tecnología, en tecnología no puedes dejar de aprender porque entonces pierdes.

Hay que tener un acompañamiento, alguien de quien puedas apoyarte, porque incluso los genios no trabajan solos, no puedes desarrollarte en solitario.

Ahí entra también la parte de comunidades. Busca o forma una tribu de conocimiento, personas con quienes te sientas a gusto, con quienes puedas experimentar, desarrollarte y crecer; todos debemos tener un espacio en el que no nos de miedo ponernos creativos y ñoños si tú quieres y que nos haga felices. Esta tribu puede ser ajena a tu trabajo o estar formada por tus mismos compañeros, al final las comunidades son para aprender y son para toda la vida, es un sentido de pertenencia que tenemos como seres humanos. Cuando tienes una guía tanto en lo personal como en lo laboral, todo es mejor. Creo que tu circulo cercano tiene mucha influencia en tu calidad de vida, es por eso que debes dejar entrar a mentores, a compañeros, a quien tu quieras pero que sea gente positiva.

La vocación no tiene género

TemachTIani: ¿Te has enfrentado a algún reto en TI por el hecho de ser mujer?
Vanessa: 
Si, esta semana…y el mes pasado y toda la vida y siempre ja ja, pero no específicamente por cuestión de género. Las mujeres en tecnología aún somos pocas en comparación al número de hombres que hay, eso nos hace una minoría, y las minorías siempre se van a enfrentar a retos y obstáculos por el simple hecho de ser diferentes.

El reto principal empieza cuando decides estudiar una carrera en la que las mujeres son minoría, porque entonces te toca demostrar resultados para que los demás empiecen a tomarte en cuenta. Llegas a la universidad y tienes pocas compañeras, sales y en el trabajo ¡también son pocas!, y somos minoría porque desafortunadamente aún existen creencias y tabúes que ni siquiera sabemos en que están fundamentados. Nadie tiene impedimentos para estudiar la carrera que quiera,  la vocación no tiene género, es algo que nos tiene que quedar muy claro, porque si somos pocas mujeres en tecnología no es porque no podamos, es porque creemos que no podemos.

Siempre vas a encontrarte a personas machistas: compañeros de escuela, de trabajo, o incluso hasta profesores, la diferencia está en si tu te crees todo lo que te dicen, si te dejas convencer vas a ir por la vida con esa creencia sin saber porque es así. No es un tema de género, es un tema de empatía más bien, a veces las personas creen  en algo pero no saben porque.

TemachTIani: ¿Y entonces? ¿Cómo le hacemos para lidiar con esos estereotipos?
Vanessa: 
Lo primero es entender que no es que las mujeres no podamos, es que somos diferentes y ¡Nadie ha dicho que ser diferente es igual a ser inferior!, y la segunda cosa en la que creo es que para eliminar esos mitos una debe entender primero de donde vienen y cuestionarlos.

Cuando una chica está segura de que no puede es porque se dejó convencer de que así era, recibió tanto esa idea hasta que ella misma creyó que en serio no podía.

Lo que deberíamos hacer cuando nos encontramos en esas situaciones es escuchar los fundamentos de la otra persona y cuestionarlos juntos, pregúntale porque lo cree y te vas a dar cuenta de que a veces solo se trata de una idea arraigada sin buenos fundamentos, los convencieron de algo y así han ido por la vida y te hacen creer a ti que no puedes, pero sólo piensa que si se tratara de cuestiones biológicas entonces en serio ninguna mujer podría, y aquí estamos. Claro que hay que cuestionarlos sin enojarse eh, yo siempre digo que enojarse es el sentimiento más fácil del mundo, ponerse triste o alegre cuestan un poco pero enojarse…eso si se puede rapidito ja ja, y así ya no razonas bien ni tú ni la persona con la que estás tratando de hablar.

Debemos empezar por ahí, por entender que todos pensamos diferente y que las creencias que quieras tener se valen siempre y cuando tengas buenos fundamentos. Si todos se detuvieran a cuestionar eso, muchos mitos sobre la realidad de las mujeres en TI desaparecerían.

El agilismo como forma de vida

TemachTIani:  Hablando de mitos. Se tiene la idea de que las personas en TI están detrás de una computadora la mayoría del tiempo. ¿Es así?
Vanessa: 
Para responder eso primero tengo que explicar que es el agilismo y contarte como llegue a el.

Hace un tiempo trabajé en Software Gurú, y en uno de los primeros eventos en los que participe conocí a un gran mentor. Yo estaba en la parte de logística así que cuando se organizaban pláticas casi nunca alcanzaba a escucharlas porque tenía que andar de allá para acá. Un día me tocó coordinar una de las áreas, llegó un ponente, GIlberto Grajales, lo presenté, me bajé del escenario y a medio camino lo empecé a escuchar y no me pude ir, estaba hablando de agilidad y de los resultados de orientarse al valor y no al tiempo. Cuando se bajo del escenario me acerqué a decirle que su plática me había encantado y a darle las gracias, él me compartió su presentación y de ahí empecé a interesarme y a indagar más.

El agilismo es orientarse a entregar valor.

La mayor parte de mi vida trabajé en la industria financiera como externa en BBVA, y en el último trabajo que tuve ahí conocí a un grupo de personas con quienes todavía tengo contacto, ahí conocí  a Ivan Jiménez. Más tarde me voy de Bancomer, tengo a mi bebé, y justo como al año de que empecé a meterme en temas de agilidad basándome en la plática de Gilberto, me busca Ivan y me dice “oye también estoy en agilismo, estamos armando una comunidad y queremos saber si le quieres entrar, estoy con otras personas“, le pregunté con quien estaba y me dijo que: con Gilberto Grajales y ahí empezó la aventura de la agilidad. Todo empezó a encajar y hacer un sentido increíble.

De verdad creo en el agilismo. Soy mamá y he combinado perfectamente el lado familiar con ser profesionista, pero esto ha sido porque me deje de enfocar en empresas que se manejan con el esquema antiguo.  La frase que me ha permitido tomar decisiones tanto en lo laboral como en lo personal es que: Si no genera valor, no lo hago.

A lo que voy es que no se trata de estar todo el tiempo detrás de una computadora, ni trabajar bajo un esquema godínez, hay muchas áreas a las que puedes dedicarte pero también tienes que buscar empresas que se adapten a lo que tú estas buscando y se enfoquen a entregar valor más que a las horas que pasas en una oficina.

A mi me encanta lo que hago, obviamente te cansas y de repente te frustras, pero cuando es tu pasión la frustración te dura muy poco, regreso a lo que decía sobre la importancia de la carrera: si estudiamos algo que no va con nuestra vocación va a estar muy complicado, el mundo necesita menos gente frustrada, ¿y que puede llegar a  frustrarnos más? el trabajo y la pareja, son de las elecciones más importantes de la vida. ¡Elige bien! Yo si lo hice, y soy feliz en mi trabajo y soy feliz con mi esposo.

Comparte lo que sabes

TemachTIani: Oye y si alguien que no tiene ni idea de que trata TI quisiera involucrarse en esto o estudiar una carrera relacionada, ¿qué le recomiendas?
Vanessa: 
Lo primero es que nos toca a nosotras echarles la mano. A las mujeres que ya están en esta industria quisiera pedirles que compartan con las demás lo que saben y como le han hecho. Si fuiste minoría fue por algo y si pudiste salir también fue por algo, y si así como lo lograste te vas, entonces no cumplimos la misión.

Las que ya que conocemos el camino debemos decirle a las chicas que vienen “ya vi por donde es, vente por acá”. Hay que hacer algo diferente, ahorita con los medios digitales tenemos una mayor capacidad de alcance, sáquenle provecho.

Para mi es una misión personal porque tengo una hija y si vamos un paso adelante nos toca acortar al menos un poquito la brecha y que no se les dificulte tanto a las que vienen.

Y para la chicas que no tienen ni idea aquí les va al mensaje:

No se olviden de seguir a @vanessa_amaya para seguir aprendiendo de Agilismo y tomar inspiración de sus contenidos día a día.
😉

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